Ante el dolor de los demás

UCA - Pabellón de las Bellas Artes - Del 31 de Mayo al 30 de Junio de 2017

Texto de Cecilia Cavanagh (Directora del Pabellón de las Bellas Artes - UCA y curadora de la exposición):

 

El Pabellón de las Bellas Artes expone en Ante el dolor de los demás, título tomado de un libro de Susan Sontag, pinturas de Diana Dowek sobre la devastadora Guerra Civil en Siria, donde más de 400.000 personas murieron desde el comienzo de la guerra en 2011. Utilizando la fotografía como documento, como registro de la realidad catastrófica de batallas en ciudades, de bombardeos indiscriminados, de las consecuencias nefastas por la utilización de armas químicas, de las ejecuciones de desertores o de prisioneros, de los asesinatos en masa cada vez más brutales y frecuentes, y de la vida diaria de personas en medio de escombros, Dowek pinta sobre la transferencia fotográfica sellada en la tela. Y con total libertad de transferir solo una parte y no toda la foto, a la que le cambia o altera elementos, o modifica con la pintura cuando la imagen está muy pixelada, o deja partes de la reproducción de la foto sin la intervención de su pincelada o su retoque de color, la artista consigue que ciertos aspectos se acentúen con cabal exactitud.
Diana Dowek toma el tema de las armas de guerra y de las bombas, probablemente nucleares por la forma de hongo y color negro del humo que se observa después de una explosión, empleadas contemporáneamente en plena guerra Siria, enfatizando en la desesperación y en el calvario de los ataques, pintando transferencias fotográficas agigantadas impresas sobre el lienzo. Al mismo tiempo, su denuncia coloca al público visitante en una posición moral de toma de conciencia exhibiendo un avión de combate en acción que lleva hábilmente al espectador de copiloto al bombardeo, un tanque de guerra que pareciera invitarlo a luchar protegido desde adentro de su maquinaria, y un lanza misiles que apunta desde su lado hacia otro lugar.
Las figuras de personas que caminan estoicas en soledad, aun si acompañadas, contra el telón de fondo o hacia el primer plano de montañas de cascotes y edificios derrumbados, cuya fuerza de impacto de un rotundo testimonio de muerte y destrucción sobrepasa y excede tanto al protagonista de la obra como al visitante de la muestra, es formidablemente acrecentada por la artista en el gran formato de la reproducción, la pintura y el color utilizado.
Dowek plasma otras de las tragedias de la guerra en un barco que navega con cientos de emigrantes sirios en la extensas aguas del Mar Mediterráneo. El contenido dramático de la obra, donde también se percibe la compasión y la humanidad de la artista, es la sensación de navegar a bordo de la embarcación sin conocer el destino de cada uno de los pasajeros.
A partir de la desaprobación de las injusticias sociales que determinan su visión, la pintura es para Diana Dowek una herramienta de trabajo, de vida y de expresión ideológica, pero esencialmente un arma contra toda miseria. En el Pabellón de las Bellas Artes, con imágenes realmente expresivas y conmovedoras, condena explícitamente Ante el dolor de los demás las atrocidades de la acción bélica, el terror y la tragedia de una guerra. 


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